Iron Maiden - Hallowed Be Thy Name
In -IRON MAIDEN, In Iron Maiden - Hallowed Be Thy Nameviernes, 14 de agosto de 2009
Luego vino el álbum Killers el 2 de febrero de 1981. El productor discográfico fue Martin Birch, que había trabajado con grupos como Deep Purple y Black Sabbath (teniendo en su haber la producción de discos clásicos como Machine Head y Heaven and Hell de los mencionados respectivamente). Al escuchar el material del grupo, Martin Birch le preguntó a Steve Harris por qué no lo habían llamado para el primer disco. La respuesta fue "Pensamos que una banda nueva no te iba a interesar".6 Comparado con el primer disco, Killers es mucho más logrado en cuanto a sonido, pero menos elaborado en la parte musical, más rockero que progresivo, por decirlo de alguna manera. La voz de Di'Anno, llena de pasión y de agresividad, queda muy bien plasmada en temas como Wrathchild o Killers. Paul Di'Anno no poseía una gran capacidad vocal ni registros muy altos, no era el típico vocalista de heavy metal que gritaba hasta llegar a las notas más altas posibles, pero su estilo rebelde, grosero con el que manejaba al público y su manera de cantar despreocupada y agresiva producía un contraste distintivo con la elaborada música compuesta por Harris.
Su primera gira por Japón, y junto a ésta, la grabación del álbum en directo Maiden Japan, el 23 de mayo de 1981 que le valió al grupo la conquista del primer disco de Oro. Ese ascenso vertiginoso a puestos y rankings no frenó los cambios que se producirían en la banda. Paul Di'Anno es expulsado debido al estilo de vida que llevaba: excesos, alcohol, drogas, etc., que lo tenían física y psicológicamente destruido. Di'Anno había sido detenido en ocasiones por sus abusos y había fallado a la banda en momentos clave. Bruce Dickinson, (otro ex-Samson), llegó para ocupar el puesto de vocalista.
La definitiva consagración de Iron Maiden llegó con su tercer álbum de estudio The Number of the Beast (29 de marzo de 1982). La gira promocional del disco fue titulada The Beast On The Road7 comenzando en Inglaterra para culminar diez meses más tarde en Japón siendo su segunda visita a este país. Con el sencillo Run to the Hills, Iron Maiden llegó hasta el número 75 en el Top 40 británico. Pero fue en plena gira, y mientras su autobús se quedaba parado en la carretera, cuando recibían la impresionante noticia: El álbum The Number of the Beast era número 15 en las listas de éxitos. Se había extendido como la pólvora el éxito de la doncella y su fama había entrado de lleno en los Estados Unidos, donde tenían tantos admiradores como detractores. Precisamente éstos últimos se manifestaron frente a las puertas de uno de sus conciertos acusándolos de apología al satanismo. Todo esto no hacia más que alimentar la polémica y popularidad que Iron Maiden estaban alcanzando a finales de 1982, reconociendo que la canción está llena de fuerza e ímpetu.
Bruce Dickinson estaba más que asentado en el seno de la formación, y el cambio de vocalista se justificaba con creces, tenían lo adecuado para asentar sus bases durante muchos años.
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